Hola, preciosos y amadísimos lectores míos...
Ya hace bastante tiempo que no cuento nada de mis aventuras aquí... Así que aquí viene una buena tanda de anécdotas...
Inserto aquí, por tanto, una advertencia a lo Palouma: cuidado, se avecina una entrada larga!!!!! Aprovecho también para decir que si aparecen expresiones incomprensibles o cosas por el estilo es porque estoy empezando a olvidarme del español y a confundirlo con el francés. En serio: ahora, por ejemplo me suena rarísima la palabra "gazpacho", prefiriendo la pronunciación "gaspacho". ¿Estaré enferma? xDD
Empecemos por una reflexión de esas mías de agradecimiento a la vida: resulta que, al ser la ecoaldea en la que vivo tan pequeña, ya conozco a todo el mundo, y tengo un grupo de amigos muy gracioso, bonico, requetetierno, entrañable... [gracias, vida! (vale, vale, aquí termina el agradecimiento)] con el que empiezo a hacer muchas cosas. Total, que mi tiempo libre no lo dedico tanto a encerrarme en mi cuarto a leer o estar en el ordenador, ni a hacer paseos en bici o excursiones, sino a estar con ellos.
Ejemplo de ello es mi viaje de tres días a Tadoussac. Fui a Tadoussac con Sara, mi amiga irlandesa. Definiré mi experiencia allí como el viaje en el que menos he dormido en toda mi vida. En un principio, Sara y yo viajamos a aquel pueblecito a dos horas del mío atraídas por las ballenas: al encontrarse al borde de un gran lago que desemboca en el Atlántico, se pueden ver ballenas en libertad. Pero lo que no sabíamos es que si buscas en el diccionario la palabra "Tadoussac" encontrarás la siguiente acepción:
1. Fiesta
Sí, aquello fue un no parar...
Pero empecemos por el principio. Para ir y volver a/de Tadou cogimos un barco que atravesaba el fiordo en el que vivo. Así que nada de coches: ¡a desplazarse en barco! Las vistas eran impresionantes (como todo en este país); imaginad un barquito pequeñito que se desplaza por el agua, que además se encuentra encerrada entre montañas... ¡Impresionante!
Somos personas muy normales
Cuando llegamos visitamos un poco el pueblo, pero teníamos tanto frío (sí, fue un fin de semana frío) que nos fuimos directamente al albergue. EL albergue. Eso era... inmenso. Era enorme, con muchísimas actividades a todas horas, con comidas grupales (había muchísimos voluntarios que cocinaban y comíamos y cenábamos todos juntos), con muchísima gente, conciertos, hogueras por la noche, etc. Y después del viaje a Québec (que había supuesto más bien la necesidad de descubrir una gran ciudad, con prisas y un poco de estrés) nos apetecía pararnos a no hacer nada y, simplemente, conocer gente... Y eso hicimos. En la cena conocimos a una chica muy simpática (Andreanne), y pasamos el resto de la noche con ella. Imaginad la actividad incesante del albergue: eran las 23h00 de la noche y podíamos elegir entre numerosas posibilidades: o bien ir a la hoguera, o bien ver el concierto, o bien ir al bar a jugar al billar o bien a la discoteca, etc. Ante la indecisión que llevábamos encima terminamos por hacer un poco de todo xDD Empezamos por el concierto y seguimos por el billar... Luego fuimos a la hoguera y más tarde a la discoteca, pero ahí ya dejé mi cámara en la habitación, así que no hay fotos (désolée!).

Patio del Albergue
Concierto en el albergue
Mientras jugábamos al billar se nos juntaron otros jóvenes, y así es como fuimos conociendo a diversa gente y pasamos el resto de la noche con ellos...
La primera noche en Tadoussac, por tanto, fue un poco locura pero a la vez fue súper entrañable: con esta gente que conocimos en el albergue bailamos mucho, hablamos también mucho, nos bañamos en el lago a las 4 de la mañana (el agua estaba calentísima... eso sí, la salida del agua fue muy dura xDD), nos acostamos en las rocas a ver las estrellas, bailamos en el fuego, hicimos el tonto mientras amanecía... Total, que me acosté a las 8h30... Para levantarme a las 10. Que el desayuno era gratis y como buena española no puedo rechazar absolutamente NADA que sea gratis.
Así que el segundo día, con dos horas de sueño, fue muy muy relax: ni yo ni Sara teníamos el cuerpo para mucha marcha, así que paseamos por la ciudad, vimos la costa, la playa, las tiendecitas... ¡y las ballenas! Eso sí que fue impresionante. Debo decir que hay muchas formas de ver las ballenas: nosotras queríamos ir en
zodiac (es pequeño y resulta mucho más impresionante ver las ballenas de cerca) pero por un chanchullo nos salía el barco grande gratis... Así que fuimos en barco. No fue tan impresionante pero aún así vimos muchísimas ballenas, ¡y no queda descartado que vuelva y repita la experiencia en zodiac!
Resulta que por esta época las ballenas vienen a alimentarse a esta parte del océano... Así que el crucero consistía en buscar a las ballenas, y cuando las veíamos nos acercábamos, las seguíamos, escuchábamos su respiración (en serio: lo más impresionante es su respiración y ese aire mojado que lanzan por su lomo...), las observábamos... Os dejo algunas fotos: no se ve a las ballenas propiamente sino su lomo... Pero verlas en directo fue algo alucinante, se me ponía la piel de gallina cada vez que aparecía una...!!!
Entrando en el Océano Atlántico
Ese pequeño humo es la respiración de una ballena a dos kilómetros
(Sí, el objetivo de mi cámara está manchado, pero es que no consigo limpiarlo D:)
Decía antes que en Tadoussac hacía frío... Pues imaginad en el Océano. Aquello estaba congelado... Así que si alguien está interesado en ir... ¡Que se lleve abrigo!
Después de la búsqueda de ballenas, que duró tres horas y media, hicimos una pequeña excursión por la montaña, y luego aproveché para dormir un rato en el albergue hasta la cena. Por la noche se había organizado un mega amigo invisible entre todos los clientes del albergue, en el cual Sara y yo no participamos porque no teníamos mucho dinero ni tiempo para comprar algo... Pero fue muy divertido ver la entrega de regalos, era un alberguista disfrazado de Papá Noel el que los daba xDD
La segunda noche fue un poco más tranquila porque estábamos exhaustas, pero... tampoco dormí mucho: me acosté a las cinco y me levanté a las ocho para volver a casa.
A diferencia de mi viaje de Québec, en esta ocasión no me apetecía nada volver a casa... Me apetecía quedarme con la gente que había conocido, en el ambiente y dinámica de fiesta, de movimiento constante.. Así que me despedí con pena de Tadoussac y de sus preciosas ballenas.
Sin embargo, en cuanto llegamos a mi pueblo vi que aparecían tres cabecitas rubias: mi HM y mis niños. Y minutos más tarde, mientras bajaba del barco que nos traía de vuelta, veía a mis niños gritando "Claraaaaaaaaa!!". Y qué queréis que os diga: eso pudo conmigo. Toda la desgana desapareció en un momento y me sentí súper afortunada de haber dado con una familia tan sumamente preciosa, interesante, bella, dedicada... Especial, vaya! (momento agradecimiento off) Mi HM me dejó mis ratos libres para dormir (estas semanas he dormido unas siestas muy muy largas xDD), y aunque los momentos de trabajo son muy intensos... me encantan.
De verdad, me encanta mi trabajo! Estoy totalmente enamorada de mis niños y de mi familia, de mi entorno, del pueblo en el que estoy, de mi casa... Imaginad hasta qué punto llega mi felicidad que estoy buscando becas y todo para venirme a vivir aquí!! Sea como sea, planeo vivir aquí el resto de mi vida; no sé cómo voy a hacerlo, pero con la cantidad de trabajo que hay aquí y las posibilidades que tienes si hablas francés... Creo que finalmente (lo que supone quizás años) lo conseguiré. :) Fe ante todo!
Además, no han faltado las conversaciones amorosas (de esas que dan ganas de estrangularlos a besos) con mis niños, que ya se abren a mí y me piden que me quede, que vuelva cuando me vaya a España, me dicen que me quieren, que les cuente historias por las noches aunque su madre esté en casa... Es cierto que, como todos los niños, son bastante bipolares, y hay días y días, pero es un placer sentirse querida por dos monstruitos que me tienen encandilada. Cuidan de mí, se preocupan, pasan tiempo conmigo, PIDEN tiempo conmigo. Y eso es un placer.
Hace poco, por ejemplo, tuve una conversación muy graciosa con el grande, N, (4 años), mientras paseábamos los dos solos: me decía que nunca habíamos paseado así y que le encantaba. Me explicó por qué le encantaba que no estuviera su hermano ("porque se para cada dos por tres para recoger frambuesas y es un pesado"), su madre ("porque no me quiere llevar en brazos") y su padre ("porque me va a decir que hago esto mal, o lo otro..."). El grande nunca deja de sorprenderme: tiene cuatro años pero tiene la mente de un niño de seis o siete. Es ULTRA inteligente. Utiliza expresiones, y tiene unas reflexiones muy maduras... No deja de ser un niño, pero a veces precisamente se me olvida... Antes de ayer, por ejemplo, mientras me hacía la maleta para irme de viaje, me ayudaba añadiendo cosas que consideraba útiles... Como una foto de mi madre y mía, que metió en la maleta diciendo "por si la echas de menos, es imprescindible que te lleves esta foto!". Le dije que necesitaría también una foto de él, y cuando llegué a Chicoutimi vi que en un bolsillo de la maleta había una foto suya. El genio había robado una foto de un álbum y la había metido en un bolsillo de mi maleta... xDDD Lo amo.

Quizás precisamente gracias a lo encantadores que son los dos (cuando quieren) estos días no se me han hecho en ningún momento rutinarios, siempre hay algo nuevo que hacer en este mundo de hadas (si existen, este bosque es sin duda su casa xDD): el otro día, por ejemplo, hicimos una excursión que rematamos con un picnic:
La niña es R., la vecina
Otro día conocimos a Keith Kouna, el músico preferido de los niños, que por cierto es bastante famosillo en Québec... Vino a dar un concierto a mi pueblo y mi HD era su técnico de sonido, así que pudo dedicarle un autógrafo a mi niño grande :)
Otro lo pasamos paseando tooooodo el día por el pueblo, por la playa y el fiordo, para terminar cenando en el restaurante y con el peque dormido en medio de la calle esperando a que vinieran a recogernos en coche xDD

Otra anécdota que rompió la rutina fue una que ocurrió hace tres días: era de noche, y se me ocurrió ir a visitar a Sara al albergue, así porque sí. Esta estaba justamente hablando con un chico de mi edad (es la primera persona que conozco de mi edad) que buscaba sitio para trabajar en la ecoaldea... Nos pusimos todos a hablar y resulta que hablando y hablando descubrimos que su padre es muy amigo de... mi HD!! Él no lo sabía, pero fue así como lo llevé a mi casa, conoció a mi HD, consiguió un trabajo, un sitio donde dormir (una casa de la ecoaldea que no es la mía, en la mía hay ya veinte mil personas metidas xDD), donde comer (ahí sí, come en mi casa)... Así de apañaícos son aquí :) Resulta que este chico, que se llama Marin, es animador de niños, así que cuando está en casa y no está trabajando para mi HD (su trabajo consiste en lo que le digan: cortar leña, eliminar las malas hierbas, etc) me ayuda con los niños... Y en serio, ¡es un respiro! Él es buenísimo con los niños: estuvo una media hora con ellos y los niños ya flipaban con él, se los ganó en tres cuartos de hora!!! Supone una ayuda importante para mí, la verdad! Hemos pensado organizar entre él, Sara y yo una mega gymkhana en el bosque este miércoles con todos los niños de la ecoaldea... Ya contaré qué tal ha salido, estamos planificando todavía pero va a haber muchísimas actividades, disfraces, retos... ¡y un gran premio! :)
Y nada, después de estas semanas de trabajo venía el esperado descanso: ayer y hoy pasamos el tiempo en Chicoutimi, la ciudad que hay a una hora de aquí, en la que había un gran festival de música... al que fuimos Sara, Marin, Fabien (otro amigo) y yo. Ha sido un viaje divertidísimo: muy cortito pero súper agradable y simpático.
Ha sido, además, un viaje muy aventurero... Las anécdotas empiezan en el minuto cero: como éramos cuatro y queríamos ir haciendo autostop, hicimos dos grupos de dos y una carrera a ver qué grupo llegaba antes. Sara y yo queríamos ir juntas, pero Fabien y Marin decían que entonces ganaríamos nosotras seguro (y tenían razón xDD), así que hicimos parejas mixtas: Marin y yo y Fabien y Sara. La ida fue muy fácil: cada grupo se puso en un sitio distinto, y a ambos nos cogieron más o menos a la vez, después de esperar unos quince minutos. Llegamos a la vez a la ciudad, pero Fabien y Sara llegaron antes al apartamento en el que nos íbamos a quedar, así que ganaron ellos xD Y sí, resulta que una amiga que vive en la ecoaldea tiene un apartamento en Chicoutimi y nos dijo de dormir allí, así que ya teníamos transporte y sitio donde dormir totalmente gratis...! Además, su apartamento está en pleno centro, así que perfecto: llegamos, nos duchamos, cenamos y salimos a la calle, que estaba llenísima de gente y de música. Vimos un grupo muy conocido en Québec, "Les cowboys fringants", y algunos otros, hasta que a la 1 de la madrugada nos moríamos de hambre y fuimos a un sitio tipiuqisisisisisimo americano de esos de las pelis: un restaurante de comida grasienta abierto toda la noche con pancartas luminosas en la entrada. ¿Os hacéis una idea?
Después de eso fuimos de bares a bailar un poquito :3 No fue la fiesta de Tadoussac pero agradecí también un poco de descanso... Además, Sara y yo dormimos en la única cama que había (los chicos al suelo xD), y como unas reinas, vaya xDD
Vale, este fue el primer coche que nos cogió a los cuatro... A partir de ahí nos dividimos xD
En el bar típico que os decía
Marin, Sara, yo y Fabien
Hoy nos hemos levantado sin despertador... o sea, a las 12.30. Es la primera vez que me levanto tan tarde en todo el verano... Mi récord hasta ahora había sido las 10...!! Y ya me parecía mucho!!! xDD
Hemos desayunado tranquilamente, paseado un poco por la ciudad, visto la Iglesia (súper bonita), el puerto... Y de vuelta a mi pueblo!!
Ahora bien... la ida a Chicoutimi (ciudad grande) es fácil, pero la vuelta es TODA UNA ODISEA. Fabien y Sara han salido dos horas antes que Marin y yo, porque tenían que trabajar a las 17h00... Yo tenía el día libre y Marin también (tenemos los mismos jefes xD), así que hemos ido más relajados. Y sabéis cuánto ha durado el autostop? Cuatro horas. Sí, señores, cuatro horas para hacer un trayecto de cuarenta y cinco minutos. Y claro, como nadie iba directamente a mi pueblo pues hemos montado en unos ocho coches.. Cada coche nos avanzaba un poquito más... hasta que finalmente hemos llegado.
Táctica de "voy a poner carica de pena" (FUNCIONA)
Eso sí... Unas cuatro horas desternillantes. Imaginad cómo ha sido que hemos terminado haciendo el limbo con el brazo del que hacía dedo... xDDDDDD NORMAL que los coches no pararan: no dejábamos de bailar o hacer el subnormal... Lo mejor es que hemos estado haciendo autostop media hora en un sitio que llevaba a la dirección incorrecta, y claro, cuando han parado y hemos dicho "vamos a l'anse st jean", la pareja de viejitos que ha parado se nos ha quedado mirando con cara de "pobreticos míos" y ha dicho "vais en la dirección contraria". Media hora perdida... suerte que nos han llevado al buen sitio. Luego Marin ha perdido su móvil, luego ha vuelto a encontrarlo, luego ha empezado a llover pero justo entonces ha llegado un coche que nos ha llevado hasta el siguiente pueblo (que no el nuestro) y así sucesivamente... De verdad, toda una aventura. Ha sido muy muy divertido, y sobre todo es gracioso comparar la energía, dinámica y ambiente en cada coche... Hoy hemos sido los pasajeros de gente súper variopinta: desde dos viejitos que trataban de convertinos al cristianismo hasta dos locas vestidas de rosa completamente (incluídas uñas, gorro, carcasa del móvil e incluso colonia que apestaba a rosa) cantando "I WILL FEEL GOOOOOOD WITH YOUUUUUUUUUUUUUUUUU" (imaginad mi cara).
Conclusión: si en algún momento me preguntan de qué color es el amor tendré muy clara la respuesta: les diré que blanco y rojo, con forma de hoja rodeada por rayas rojas.
¿Os suena?